miércoles, 28 de julio de 2010

EL VINO. Alberto Cortés.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla,
que deberían salir
cuando el hombre bebe agua.

Va buscando, pecho adentro,
por los silencios del alma y
les va poniendo voces
y los va haciendo palabras.
A veces saca una pena,
que por ser pena, es amarga;
sobre su palco de fuego
la pone a bailar descalza.

Baila y bailando se crece
hasta que el vino se acaba,
y entonces vuelve la pena
a ser silencio del alma.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cosas que queman por dentro,
cosas que pudren el alma
de los que bajan los ojos,
de los que esconden la cara.
El vino entonces libera
la valentía encerrada
y los disfraza de machos
como por arte de magia...
Y entonces son bravucones
hasta que el vino se acaba,
pues del matón al cobarde,
solo media la resaca.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.
Cambia el prisma de las cosas
cuando mas les hace falta
a los que llevan sus culpas
como una cruz a la espalda.
La impura se piensa pura
como cuando era muchacha;
y el cornudo regatea
la medida de su drama.

Y todo tiene colores
de castidad simulada
pues siempre acaban el vino,
los dos, en la misma cama.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

¡Pero que lindo es el vino!
El que se bebe en la casa
del que está limpio por dentro
y tiene brillando el alma.
Que nunca le tiembla el pulso
cuando pulsa una guitarra;
que no le falta un amigo,
ni noches para gastarlas.

Que cuando tiene un pecado
Siempre se nota en su cara.
Que bebe el vino por vino,
y bebe el agua, por agua.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.


Alberto Cortés.
Universal.

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