domingo, 13 de marzo de 2011

Los retos de la educación en México. Lic. María Ernestina Garza Salas

 
 
1. Introducción.
El mundo atraviesa por una serie de cambios. Estamos ante un mundo cada día más pequeño, pues sus límites la globalización los ha reducido al mínimo. Como paradoja, la distancia que separa a los que todo tienen y los que carecen de lo necesario, es cada día mayor. Entre esas carencias, está la posibilidad de acceder a una educación de calidad, integral, formativa y que genere seres humanos comprometidos con la democracia, con el entorno ambiental y con sus semejantes.

Se trata de buscar, un modelo que permita lograr esos estudiantes capaces y comprometidos, democráticos y triunfadores, que México reclama. En las competencias aparece un buen esfuerzo. Habrá de analizarse para saber si responde al reto que se trata de resolver.

2. Retos actuales de la Educación Superior.
En el texto de Felipe Martínez Rizo “Nueve retos de la educación superior ANUIES 1998”, aparece lo siguiente:

Una preparación escolar previa deficiente;
• menor dominio de la lectura y la expresión oral y escrita, ausencia de hábitos de estudio;
• escaso apoyo familiar y urgencias económicas en el hogar;
• contexto familiar, social y cultural con normas y valores no siempre claros ni consistentes;
• ambientes que no siempre propician el desarrollo de tradiciones de disciplina, con la consiguiente tendencia a la indisciplina frente a la mayor “docilidad” anterior;
• con rasgos psicológicos desfavorables para el trabajo escolar tradicional, tal vez por influencia de la televisión, como inestabilidad, rapidez de la percepción, prioridad de lo emotivo sobre lo racional;
• con subculturas a las que resultan extrañas las normas y valores propios de las instituciones académicas, como se refleja en la aparición de expresiones de desorden anómico, (sic) diferentes de las tradicionales formas de “relajo ritual”;

Con una gran claridad expone Martínez Rizo lo que es la realidad de los estudiantes de licenciatura y posgrados, tanto maestrías como doctorados. Antes, como señala en su misma obra, sólo el 1% de los jóvenes alcanzaba una maestría o doctorado y quienes lo lograban, garantizaban conocimientos de vida, de ciencia y tecnológicos vastos, amplios y muy sobrados en cualquier tema. Ahora, lo cierto es que quien egresa de nivel superior muchas veces no es capaz ni siquiera de reproducir su nombre sin errores de ortografía. El conocimiento de esta situación nace del hecho de que la disciplina que corresponde a la autora, la de letras, es un área de grandes oportunidades de mejora en los alumnos que se reciben. Su nivel no llega ni siquiera a un mínimo de aceptación.

En este caso, se deben de subsanar esas lagunas con acciones inmediatas que busquen implementar programas que les auxilien a ser competentes en lo básico del idioma, que se sigan los programas implementados como de “tronco común” en muchas universidades y que le exigen al alumno a llevar materias como comunicación oral y escrita, análisis e interpretación de textos, apreciación de las artes y otras del mismo orden. Ello producirá egresados con sentido social, competentes, democráticos, multiculturales, comprometidos y por supuesto, ampliamente nacionalistas capaces de competir en un mundo globalizado.

Retos actuales de la Educación Media Superior.
En ese esquema de ausencias, aparece el proyecto de la Educación Basada en Competencias, que de acuerdo al Dr. César Coll, podría tan sólo ser una moda más, una forma de educar pero que no logra trascender.

Entre las fortalezas que presenta la educación basada en competencias, aparece la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias para el aprendizaje permanente y que dice:

“Ser competente para comunicarse en la lengua materna significa, ser capaz de: “expresar e interpretar conceptos, pensamientos, hechos y opiniones de forma oral y escrita (escuchar, hablar, leer y escribir) y de interactuar lingüísticamente de una manera adecuada y creativa en todos los posibles contextos sociales y culturales, como la educación y la formación, la vida privada y profesional, y el ocio”.

Tomado del documento “Las competencias en la educación: algo más que una moda y mucho menos que un remedio” del Dr. César Coll.

En la actualidad, el alumnado de bachillerato se aparta de la idea central expuesta en la Recomendación del Parlamento Europeo ya citada, pues su forma de expresión dista mucho de ser capaz de expresar e interpretar conceptos como se señala, dado que su vocabulario, muchas veces, se reduce a unas cuantas palabras y la mayoría, monosílabos.

Uno de los problemas centrales de permitir esa forma de manejo de lenguaje en los bachilleres es que al momento de que optan por seguir una carrera profesional llegan a los exámenes de admisión y no son capaces de aprobarlos precisamente por su falta de expresión y manejo lingüístico, convirtiendo así a las universidades en verdaderos filtros que lejos de ampliar la matrícula, la reducen dejando a unos cuantos que sí logran obtener el puntaje mínimo. Trae como consecuencia que si bien algunos insisten en el empeño, los más abandonan el estudio engrosando las filas de quienes ahora se denominan “ninis”, es decir, que ni estudian ni trabajan.

Retos actuales de la Educación Básica.
Para los maestros y alumnos de nivel básico, las competencias representan un reto muy amplio, precisamente por ser la edad formativa, la edad en que se puede moldear al infante y comprometer a los padres para que realmente sea una educación integral.

Así aparece en el Programa Nacional de Educación 2001-2006 que señala:

La educación básica –preescolar, educación primaria y secundaria- es la etapa de formación de las personas en la que se desarrollan las habilidades del pensamiento y las competencias básicas para favorecer el aprendizaje sistemático y continuo, así como las disposiciones y actitudes que normarán su vida.

Con ayuda de programas compensatorios, como el de los apoyos de otorgamiento de becas y material didáctico, se alcanzará la equidad en la educación básica, se garantizará la permanencia en la escuela y se integrará a los grupos vulnerables.

Implementación actual de la política educativa.
La actual política educativa se implementa por conducto del Programa Sectorial de Educación 2007-2012 en el que se da continuidad a lo establecido en el Programa Nacional de Educación 2001-2006 y del que se resaltan como objetivos los seis que aparecen en las páginas 11 y 12 del Programa citado en primer término y que corresponde al actual gobierno federal. Sólo como ejemplo de la importancia de los mismos y para que quede asentado, se reproduce el primero de dichos objetivos, que son los retos actuales:

Elevar la calidad de la educación para que los estudiantes mejoren su nivel de logro educativo, cuenten con medios para tener acceso a un mayor bienestar y contribuyan al desarrollo.

Noción de competencia en reformas e innovaciones en educación secundaria, en educación preescolar y en educación primaria.
Las reformas e innovaciones en educación, en sus niveles de preescolar, primaria y secundaria, han constituido el punto de partida para formar los estudiantes del presente que serán los ciudadanos del futuro.

En la página 4 de 5 de la presentación desarrollada por la Universidad Politécnica “Modelo Educativo basado en Competencias” y que aparece en el apartado Materiales del curso en que se trabaja, se encuentra la definición que a continuación se transcribe:

Competencias: Suma de las capacidades que tiene una persona para desempeñar de manera eficiente y con calidad, un conjunto de funciones específicas.

La escuela básica, ha de formar estudiantes que tengan las capacidades, los valores, habilidades y competencias necesarias para poder afrontar la vida.

En el enlace: SEP (2006) Plan de Estudios 2006. Educación Básica. Secundaria, se encuentra lo que a continuación se reproduce:

Desde 1993 la educación secundaria fue declarada componente fundamental y etapa de cierre en la educación básica obligatoria. Mediante ella la sociedad mexicana brinda a todos los habitantes de este país oportunidades formales para adquirir y desarrollar los conocimientos, las habilidades, los valores y las competencias básicas para seguir aprendiendo a lo largo de su vida, enfrentar los retos que impone una sociedad en permanente cambio y desempeñarse de manera activa y responsable como miembros de una comunidad y ciudadanos de México y del mundo.

En el Programa de Educación Preescolar de 2004, el desarrollo de competencias se ha agrupado en seis campos formativos que son:

Desarrollo personal y social; lenguaje y comunicación; pensamiento matemático; exploración y conocimiento del mundo; expresión y apreciación artísticas; y, desarrollo físico y salud.

Las competencias de la educación básica, todas y cada una van encaminadas al desarrollo de conocimientos, habilidades, destrezas, aptitudes, actitudes y valores para el desarrollo humano integral de niños y jóvenes.

Conclusiones a partir de la experiencia histórica y los desarrollos actuales.
Para cerrar el presente sólo resta decir que a través de los años, han existido diversas políticas educativas de las cuales no se percibe resultados concretos, pues cada una, a pesar de que en su momento pudo haber sido excelente, se han visto truncadas por la realidad política del país.

Ahora, con el sistema de competencias, que como indica el Dr. Coll no debe ser sólo una moda, esperamos que todos estos retos y acciones cumplan con el objetivo de transformar la educación para el siglo XXI.


María Ernestina Garza Salas
Lic. en Letras Españolas. U.A.N.L.

Con la colaboración de José Manuel Gómez Porchini.

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