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domingo, 4 de marzo de 2012

Tres medios. Leopoldo Lara Puente

 
Comprometerse con la responsabilidad social y la transparencia, es más que decirlo.

No es sencillo demostrar que en la organización en la que trabajamos se enfocan los esfuerzos para establecer medidas concretas para elevar la calidad de vida de quienes ahí colaboran; para remediar el medio ambiente; para fortalecer a la comunidad en general; y para llevar a la práctica negocios éticos y sustentables.

Todos sabemos sin embargo, que si logramos que mas empresas e instituciones de gobierno y privadas se comprometan con ese ejercicio, el cambio real (no el que ofrecen los gobiernos mediante varitas mágicas) será posible y nuestra comunidad será como siempre la anhelamos.

Una de las vías para lograrlo, es difundirlo.

Para difundirlo, nada mejor que llevarlo a la práctica: en nuestro trabajo, en nuestra casa, con la familia, en nuestra vida personal.

Si nos convertimos en ciudadanos más allá que en habitantes y exigimos nuestros derechos, pero a la vez cumplimos nuestras responsabilidades, lograremos hacer lo que nos corresponde.

Pero la difusión además, debe correr por cuenta de quienes tienen la oportunidad de expresar de manera periódica su postura y que lo hacen profesionalmente y gracias a las licencias o concesiones que reciben para hacerlo, aquellos que tienen a las audiencias.

Me refiero a los periodistas y a los medios de comunicación.

Quiero aclarar, no hablo de esas personas que un día se ponen a escribir o agarran un micrófono, en el mejor de los casos sin saberlo hacer, en el peor con la consigna de extorsionar a otros sin importarles el daño que causan a la sociedad. A esos todos los conocemos y si no los conocemos ellos mismos se encargan de hacer presente su verdadera intención. Hacia ellos no cabe más que la compasión, porque están perdidos en su propia naturaleza.

Me refiero a los medios de comunicación formales, hechos y derechos. Los que conservan una línea integral y que aunque pueden ser criticados por sus posturas o por sus versiones, no hacen más que fomentar la libertad de expresión en su justa medida.

No se trata que todos creamos lo que dicen a pie juntillas, se trata de que son dignos de ser leídos o escuchados, puesto que su “misión” es informar y transmitir con veracidad y eso se agradece y se demanda. Está en nuestra cancha “informarnos y formarnos opinión”, como decía un slogan de los setentas.

Ahora imaginemos que esos medios de comunicación formales y con una estructura profesional y una misión clara y objetiva se conviertan en organizaciones que además de difundir la responsabilidad social, la transparencia y la rendición de cuentas, lo practiquen como una estrategia de empresa.

Sin duda que la difusión de esos ejercicios de fortalecimiento a la comunidad sería todo un éxito.

En México sólo hay tres medios de comunicación que son reconocidos como socialmente responsables y sólo uno que además de ello transparenta su ejercicio.

Me refiero a El Heraldo de Chihuahua, a MVS Radio y a EL MAÑANA de Nuevo Laredo, éste último además de reconocido por el CEMEFI como socialmente responsable, publica sus memorias de sostenibilidad en la metodología de la Global Reporting Initiative (GRI) promovida por la ONU en materia de transparencia y rendición de cuentas.

No quiero decir que no existen otros medios de comunicación que no difundan los esquemas de responsabilidad y de fortalecimiento al capital social. También me queda claro que existen muchos con una alta vocación altruista y con compromisos con su comunidad interna y con el medio ambiente.

Incluso estoy convencido, que muchas de esas empresas tienen su propia metodología para revisar impactos e indicadores en materia de responsabilidad social. Lo que quiero decir es que sería más claro y más rentable para la sociedad, que lo pusieran sobre la mesa y se midieran en los esquemas reconocidos por la mayoría.

Así mataríamos dos pájaros de un tiro: que las empresas de los medios participaran de esta gran cadena virtuosa y que aportaran su expertis: una difusión profesional de un tema que nos conviene a todos.

La responsabilidad social y la transparencia no llegarán por si mismos en el corto plazo; aunque están en la conciencia colectiva requieren del impulso de los medios para darse a conocer.

Entonces, impulsemos a los medios ¿no?


Leopoldo Lara Puente
FB: Esta Boca es Mía
TW: @leopoldolara   

lunes, 6 de febrero de 2012

Uno por ciento. Esta boca es mía. Leopoldo Lara Puente.



Uno por ciento. Ese es el porcentaje de sus utilidades que destina BBVA Bancomer en programas de beneficio social en México.

El porcentaje es pequeño, pero la cantidad es muy alta, casi 260 millones de pesos al año.

Eso es lo que informa su Fundación a través de su primer Reporte de Responsabilidad Social del año 2010, que elaboró de acuerdo a la metodología de la Global Reporting Initiative (GRI).

Esa y otra información relevante del Reporte se expuso hace unos días, en el panel sobre “Acción Social y Rendición de Cuentas”, que organizó Fundación Bancomer en la ciudad de México, al que tuve oportunidad de asistir.

Además de la Fundación Bancomer, participaron también la Fundación Televisa, la Fundación Telefónica y el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI). Todos con gran experiencia en la materia.

Además, el compromiso personal de todos los participantes se percibe y se contagia.

En estas líneas me interesa abundar en uno de los programas sociales que presentó la Fundación Bancomer y que quizá sea su más importante carta de presentación: “Por los que se quedan”.

“Por los que se quedan”, es un programa profundo que pretende mejorar las condiciones de vida de miles de familias en México, a través de la educación de sus niñas y niños.

Mediante una beca de mil pesos mensuales durante tres años, que otorga a estudiantes de secundaria con altos promedios y con grandes carencias, el programa está orientado a evitar que los hijos de los migrantes mexicanos que se van a los Estados Unidos, también se vayan.

Si se toma en cuenta que Bancomer gestiona más del 40% de las remesas que nuestros paisanos envían a sus familiares, resulta comprensible que a través de su Fundación implemente un programa dirigido a sus hijos.

Obviamente el programa está enfocado en las comunidades en donde más migración se genera: 143 municipios de 18 estados.

Para que opere con eficacia y seguimiento, los propios funcionarios de las sucursales bancarias, participan, de manera voluntaria, como padrinos y madrinas de las niñas y niños becados, para que sean ellos quienes revisen sus calificaciones y los apoyen en sus necesidades inmediatas. De 40 padrinos que iniciaron el programa, ahora ya lo hacen más de 700.

Del 2006, cuando inició, a la fecha, 25 mil niños de secundaria, cinco generaciones, han logrado obtener ese beneficio y aunque ellos aun no lo perciban, han modificado su vida y su expectativa. Sin duda esa educación les permitirá incrementar sus opciones de vida si se quedan en México, con el claro beneficio que eso trae para todos.

Así que aunque es evidente que el programa se enfoca a la educación, que es el objetivo fundamental de la Fundación, las claras líneas compartidas que tiene con otro de los grandes temas de nuestra realidad, como el migratorio, lo convierten en un esquema innovador y oportuno para la solución de las grandes demandas de la sociedad mexicana.

Un película-documental sobre el mismo tema, con la finalidad de exponer y concientizar, fue realizada en 2008 por Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, con tal éxito que obtuvo premios internacionales.

Está claro, la educación y la migración van de la mano y la Fundación Bancomer lo visualizó con claridad y están trabajando en consecuencia.

Es obvio que detrás de todo ello hay investigación seria y razonada, pero aun más: un claro compromiso con la labor que se lleva a cabo, con su impacto y su medición, con sus efectos multiplicadores entre la población.

Destinar el uno por ciento de las utilidades de una empresa, es una práctica que quizá todas las empresas y organizaciones deberían llevar a cabo para estimular el desarrollo de nuestras comunidades en un clima de responsabilidad y compromiso social.

Pero el talento de quienes desarrollan esos programas, quizá sea la mayor aportación que se puede realizar.

Si todos aportáramos el uno por ciento de nuestras ganancias y de nuestro tiempo en beneficio de los demás, en un país más armónico estaríamos parados, ¿no lo cree?



Leopoldo Lara Puente


FB: Esta Boca es Mía

TW: @leopoldolara