miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cultura de la Legalidad. Jesús Arturo Vallejo Mauricio




Hoy en día se está poniendo en boga el tema de la Cultura de la Legalidad, donde los ciudadanos debemos estar comprometidos por preservar las normas y acatar las leyes que nos dictan nuestros legisladores, aunque varias de ellas vayan en contra de los intereses de la sociedad y como en su momento me hizo saber un buen maestro “las normas son apegadas a la legalidad pero no en todos los casos son justas”.

Para que la sociedad pueda poner en práctica la Cultura de la Legalidad es bien cierto que se necesita tener las bases de la educación, en términos claros es la cultura de la civilidad, mismas que se comienzan a imbuir desde casa, donde desde muy jovencitos se nos instruye que las reglas de casa se tienen que respetar y llevar a cabo al pie del cañón, donde si se incumple una de ellas, traerá como consecuencia una sanción, como por ejemplo, no salir a jugar con los amigos o en los últimos de los casos no se podrá disfrutar de un “domingo”. Es ahí donde se comienza aprender qué es lo correcto y lo incorrecto.

Actualmente lo podemos palpar en nuestro entorno, si somos un poco más observadores, nos daremos cuenta que cada uno tiene una formación distinta, misma que la llevamos a la práctica en nuestra área de trabajo, en la escuela, con los amigos, en las reuniones sociales o académicas.

No es fácil poder tener o entablar una conversación con los que nos rodean si no estamos en el mismo canal, ya que gracias a la educación familiar y en las aulas de clase, somos y estamos preparados para poder tomar una decisión correcta o incorrecta, misma que traerá una consecuencia lógica, para bien o para mal, en el rumbo de nuestras vidas.

Tanto en casa como en la escuela se nos inculca en muchas ocasiones a no infringir la ley-norma, pero es bien cierto, que hasta ahí queda, nunca se nos inculca a saber más allá de lo que en su momento debemos de saber y que en muchas de las ocasiones no se sabe con certeza qué alcance puede tener nuestra toma de decisión y que por ello, nos vemos en la penosa necesidad de acudir a la o las personas que saben.

Lo más curioso es que se dice que uno acude a la escuela con el fin primordial de aprender, pero debemos ser sinceros, en la escuela o fuera de ella se aprende, unos aprenden más que otros, es cuestión que la persona quiera aceptar las reglas del juego y a no infringirlas, sin esta aceptación no puede el educador forzar al estudiante a lo que no le nace; lo anterior se puede ver desde el punto sociológico, ya que el estudiante actuará para bien o para mal dependiendo de la instrucción que los padres desde casa le hayan inculcado. Siendo los  maestros los que pulan o enseñan lo que en casa no se aprende.

Es tiempo de que tomemos conciencia, la Cultura de la Legalidad no prosperará si nosotros como ciudadanos no estamos educados cívicamente, si no comenzamos a respetar en principio los derechos de otros, lo que es ajeno. Hay que aprender de todos, veremos que con ello se logrará implementar tanto la Cultura de la Civilidad como de la Legalidad. Y por último y para reflexionar: no hagamos cosas buenas que parezcan malas.

Esperando que estas líneas despierten su interés para bien de nuestro hermoso país.

Quedo a sus órdenes en licvallejo@hotmail.com 



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