martes, 8 de marzo de 2011

Imprudencia y negligencia de los operadores públicos. Lic. Jesús A. Vallejo M.



No entiendo cómo educan a los operadores de todas las líneas de transporte público urbano. Que de entrada son las personas encargadas de brindar un servicio a la ciudadanía y que por ese motivo el usuario (ciudadano) está obligado a pagar una cantidad económica determinada –que por cierto está fuera del presupuesto del usuario, es muy caro–.

Nos hemos puesto a pensar, cómo es que contratan a tanto “barbaján” operador de transporte público irresponsable, o más bien dicho, por qué el Estado otorga licencias a los propietarios de las unidades de transporte público, sin que ellos puedan capacitar a sus empleados. El propietario, que se convierte en la mayor parte de los casos en patrón, debe tener la obligación de capacitar y adiestrar a sus empleados –operadores–, para que conozcan de los reglamentos de tránsito que el Estado impone, destinados a todos los usuarios que conduzcan un vehículo de motor, así como conocer y darse cuenta que existen muchas señales de tránsito, que sirven para poder circular y así mejorar su calidad de educación vial.

Porque hasta el momento se puede observar que el dueño de la unidad que ofrece un servicio púbico, sólo piensa en ganar dinero, sin importar que el empleado que contrata deba tener una responsabilidad, valores y principios al frente del volante, que debe de ofrecer una calidad de servicio así como de buen trato a los usuarios. A lo cual me hago varias interrogantes: ¿Qué no se supone que por eso se paga el servicio?, ¿qué cómo usuarios seguiremos soportando a estos operadores –cafres- del volante?, ¿es necesario que debamos seguir padeciendo que los operadores de la unidad pública nos bajen en las paradas y lugares no idóneos que ellos decidan?, ¿debemos de pagar un alto costo de tarifa por aguantar mal servicio del operador?, ¿seguimos estando dispuestos a que se nos imponga una tarifa muy alta por el servicio a pesar que las unidades de transporte público se encuentren en deplorable estado, comenzando desde los interiores de las unidades –deterioradas las vestiduras, sucios, así como las malas condiciones en que se encuentra la unidad de transporte público–, ¿cuándo habrá unidades de transporte público que incluyan un espacio para personas discapacitadas y de la tercera edad, sin la necesidad que las personas batallen en su ascenso?

Las interrogantes que antes se citan son entre unas cuantas de las muchas negligencias que podemos observar en los operadores del transporte público, las cuales se encuentran establecidas en el Reglamento de Tránsito del Estado y que como ciudadanos tenemos la obligación de reportarlos a los números que nos proporciona al interior de cada unidad.

Es muy lamentable ver cómo los operadores se adueñan de las vialidades, no les importa respetar su carril, adueñándose de todos los carriles, no respetando los lugares señalados por las autoridades competentes para que hagan ascensos y descensos de los usuarios “las paradas”, así como, los usuarios que han hecho su “parada” al operador de la unidad, con anterioridad, tienen que hacer peripecias con los automovilistas, ya que el operador hace que el usuario descienda de la unidad en el carril que no es señalado, y que hasta incluso han sido los responsables de que el usuario sea atropellado por alcance de otra unidad. De igual forma, se puede observar cómo los operadores no respetan las tarifas establecidas por la autoridad competente para estudiantes como los establecidos para adultos mayores, prefiriendo los operadores, perder a un usuario de estas características por no serle redituable en su cuota a pagar al patrón, durante su turno o de los dos turnos que el patrón le establece. ¿Eso se vale?

Mi estimado lector, ya es hora que las autoridades competentes hagan su trabajo, imponiendo nuevas reglas de tránsito, tanto al patrón como al empleado del transporte público, mínimo que se les ilustre para qué sirven las líneas blancas –cruce de peatonal-, los semáforos, las señales de tránsito, los lugares indicados por las autoridades para descensos y ascensos al usuario, etc. Que los operadores del transporte público deben de ofrecer un servicio de calidad no limosnas, ya que por el servicio se paga no se presta gratis. Debemos de tener certidumbre que podemos transitar por las vialidades sin el temor de ser atropellado o de padecer el mal trato de los operadores, ya basta de estas arbitrariedades.

Les dejo estas líneas para su consideración, gracias.

Jesús Arturo Vallejo Mauricio.

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